miércoles, octubre 08, 2008

Un Vastago de meretriz  - Obstrucción para la edificación del estado nacional


Bueno, les presento a este Vastago de meretriz, el patriota Guido. Este señor que sin duda tiene esta y otra cola que le majen, se fuma un porro y quiere con su horrible cara, salir en defensa de...a

Quien sabe de quien, la verdad no le veo nada malo a la construcción del estadio nacional, que tanto da y podrá dar al deporte nacional.... En fin, si estoy equivocado, por favor alguién que me ilumine en estos nublados del día, repleto de vastagos de meretriz hijos de mami!

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Ahora resulta que no se puede hacer un estadio en La Sabana debido al impacto vial. De seguro vienen nuevos recursos contra el Festival de La Luz, el Tope y hasta el Festival de la Música, que también hacen colapsar a San José.

Uno de los recurrentes (ocurrentes, diría yo) sugirió en Telenoticias que el estadio no se haga en La Sabana, sino en tres lugares que propuso: frente al Real Cariari, en Hatillo o en La Uruca.

Obviemos el hecho de que los vecinos de esos sitios correrán a poner nuevos sala cuartazos, motivados por el inspirador ejemplo de Sáenz y compañía. Repasemos, mejor, el argumento estrella de quienes se oponen al estadio: que va a generar un caos vial.

¡Y en la General Cañas, o en Hatillo, o en La Uruca no habrá otro caos! ¿Estos señores habrán visto los embotellamientos en La Uruca? ¿O en Hatillo? Es más, ¿sabrán dónde queda Hatillo?

Pero está bien. Hagámosle caso a estos prohombres: mandemos el estadio a las montañas. De esta forma la ciudad de San José, donde nunca hay presas, conservará su impecable castidad vial.

Voy a permitirme sugerir un terreno donde se podría hacer la edificación, si China acepta. Son unas fincas propiedad del Estado que están ubicadas en San Cristóbal de Desamparados.

No, perdón… No se van a poder usar. Resulta que esas fincas estaban a nombre de una asociación de la cual don Guido Sáenz era vicepresidente , y debían ser traspasadas a la Orquesta Juvenil en 1997. Pero, en su lugar, don Guido las entregó a una Asociación privada presidida por Kirsten Figueres. Ahora el Estado anda corriendo a ver cómo las recupera. ¡Qué buen guardián de los bienes públicos resultó don Guido! Y ahora nos salva del caos vial. ¿Cómo agradecerle tanta generosidad?

 

2 comentarios:

Mario A. León dijo...

Tipico, si en este pais de ñaña ninguno de estos pseudo-caballeros tienen ni pizca de moral.

Como bien lo dijo Don Luis Paulino, "soy un abogado de cosas legales, no Morales"

jsanca dijo...

jajaja, si mucha razón!